Viejo rol Skyrim parte I

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por J.P el Miér Mar 20, 2013 4:30 pm

Avanzó junto al río frío, tan hermoso, tan suave en su furia con la helada pureza del presentimiento del invierno... Avanzó veloz internándose en el bosque, lejos de los caminos, siguiendo la linea del Río Blanco... desapareció...

El camino es duro, la tormenta ha convertido la nieve en filosa escarcha, el frío muerde los pulmones y los pies se hunden en el manto helado... avanza, envuelve sus pies en telas para esconder sus huellas, camina sobre el hielo y las rocas, se interna en el bosque para evitar los caminos y los poblados. Aquí y allá mira por sobre su hombro, se detiene, desanda trazos del camino y se oculta en la neblina al atardecer sobre el Río Blanco... en dos días llegará al mar... luego, al norte. Cruzaría el río una vez más, se internaría en las tierras heladas de Hibernalia, donde ningún hombre seria capaz de seguirle el paso... Tierras vacías y pálidas donde solo habitan los monstruos y las sombras. Y de allí, a Soledad.

Su mente ardía de planes, pronto se llenó de recuerdos... Las patrullas de guardia, la posición de las torres, los pasillos de la prisión. Recordó sus ojos vendados... Cerró los ojos. Un pasillo largo de piedra, una puerta se abre, girar a la izquierda... escaleras, lastimaban los pies. Girar a la derecha, una puerta pesada de hierro. Un largo pasillo húmedo, el suelo es pegajoso... el olor de la sangre, hace calor. Luego la ciudad, las calles. Los guardias se relevan a mediodía.

No se había dado cuenta de ello, lentamente su nueva piel, aquella que naciera en Puente del Dragón se había caído, descascarado dejando ver una vez mas a su antiguo ser bañado de sangre, aquella criatura alucinante que creyera dejar atrás. Y de repente lo disfrutó, debajo de su yelmo rió recordando su batalla en Ventalia, rió mientras corría a grandes zancadas sobre el suelo helado del bosque... Fue solo aquel cavernoso gruñido lo que lo devolvió a la realidad.

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por Zuna Stormcloak el Miér Mar 20, 2013 4:36 pm

A la mañana siguiente volvían los soldados a la calle para continuar registrando los hogares.

- Vamos a mirar en la casa de Viola Giordano, además de que probablemente ella sepa algo, ya sabéis que se entera de todo lo que pasa en la ciudad. Yo hablaré con ella mientras vosotros registráis la casa. - dijo Zuna.

Llamaron a la puerta.

- ¡Ya voy! - se oyó detrás. Viola abrió y se encontró con los tres soldados. - ¡Oh, vaya! ¿Necesitais algo?

Zuna se abrió paso a su casa, no necesitaba ni preguntar si pasar, Viola dejaba entrar a cualquiera en su casa. Los soldados la siguieron.

- Necesitamos registrar tu casa y hablar contigo.
- ¿De qué? ¿Por qué?
- Zolten,Jorel, registrad la casa, dividios. - ordenó Zuna a los soldados. Luego se dirigió a Viola. - Ahora dime, ¿sabes algo de el hombre que ha matado a unos cuantos soldados y dejó heridos a otros tantos?
- Es muy probable que esté en casa de Calixto, lo dice un rumor. - contestó Viola. Zuna la miró con cara irónica.
- Yo no me sigo por los rumores...
- Es lo único que sé. He estado muy ocupada descubriendo cosas sobre el Carnicero, y ahora que ha salido este hombre no tengo ni idea. - Viola cambiaba de tema.
El Carnicero... Otro tema del que ocuparse, pero antes iba lo de Ragnar, él era mas peligroso. Los soldados informaron a Zuna de que no habían encontrado nada.

- Gracias por todo. - dijo la oficial despidiéndose.

El siguiente edificio sería el Salón de los Muertos, es posible que Ragnar se hubiese escondido allí o hubiese alguien que supiera algo.
Entraron en el lugar.

- Este lugar nunca me ha gustado. - dijo Jorel.
- A ti te da miedo todo. - contestó Zolten.
- Mira quién lo dice, el que tiene miedo a las arañas. Pues que sepas que aquí hay bastantes.
- No me dan miedo...
- Por supuesto que sí, todos lo sabemos Zolten.
- ¡Ya basta! No tengo ganas de escucharos discutir sobre lo que hay aqui o deja de haber, recordad lo que hacemos. No entramos aquí por que queremos, es mas, si pudiese ser yo no entraba aquí. Hay que encontrar algo.

Pasó un buen rato. Fuera de el Salón de los Muertos la gente caminaba, con la comida que acababan de comprar, los vendedores, un mendigo que pedía dinero, entonces un grito se oyó procedente de el Salón de los Muertos. Zolten salía corriendo de ahí gritando del miedo. Detrás de él salió Jorel riéndose.

- ¡Eres un cobarde, viejo! Ja ja ja ja...

Todos miraban la escena y se reían. Entonces detras de Jorel apareció la oficial.

- Vámonos, y dejad ya de jugar y daros sustos entre vosotros. - El susto que Jorel le dió a su compañero Zolten no solo había asustado al blanco, si no tambien a Zuna. Había sido divertido ver a Zolten correr y salir gritando del Salón de los Muertos, pero el jarl Ulfric quería un informe completo de la misión y de esa forma no iban a hacer nada.
Tras registrar Blanco Vial y las dependencias del herrero y no encontrar nada decidieron registrar el Templo de Talos, aunque... ¿para qué? Allí no encontrarían nada, y así fue.
Decidieron ir al Barrio Gris. Comenzarían por la casa de Niranye, nada, fue como si Ragnar hubiese desaparecido. Pero como había dicho Viola, había un rumor que decía que él estaba en la casa de Calixto, asi que fueron a ver si era así.
Llamaron a la puerta y el mismo Calixto les abrió.
- ¿Qué quereis?

Zuna estaba cansada de repetir siempre lo mismo: "Registrar la casa". Así que sin permiso, entró dentro de la casa de Calixto, dió órdenes a los soldados de registrar todo.

- Pero... ¿que hacen?... - dijo Calixto muy sorprendido.
- Registrar tu casa. ¿Es verdad que guardas aquí al hombre que mató a varios soldados y a otros los hirió? ¿O que sabes algo sobre él?
- Por supuesto que no... Yo no tengo nada que ver...

Terminaron de registrar la casa y no encontraron nada. Lo mismo pasó con la casa de Brunwulf Invierno Libre, Aretino, Belyn Hlaalu, Atheron y en el Garito de la esquina de Nueva Gnisis. Pero en la casa de Sadri encontraron algo... Sadri tenía algo que ver.

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por J.P el Jue Mar 21, 2013 3:52 pm

La ciudad de piedra se alzaba a orillas del mar gris siempre helado y siempre hostil. Muchas veces la gente se quejaba de su dureza, de las nubes de tormenta formándose en los cielos grises, grises como el mar... Un mendigo moría por la escarcha aquella mañana... A la distancia entre las antiguas calles se oyen las campanadas del puesto de guardia. Los Capas de Tormenta se mueven entre callejones y sombras, observan... buscan... como grandes sabuesos abren puertas y armarios, registran en cada rincón, en cada grieta y jinetes armados ya recorren la ciudad...

Las puertas se abren otra vez, la ciudad respira aliviada, una semana de búsqueda ha pasado y por fin el comercio vuelve a vivir, viajeros y mercaderes cruzan las puertas, otra vez se intercambian peces, sales, especias, cosechas de oro y plata... La ciudad vuelve a respirar pero las sombras aún crecen... Miedo, puede sentirse claramente en las calles. Guardias armados y botas de hierro golpeando en las casas. Un hombre desapareció como una sombra en Ventalia, un rey lo busca. Apenas duerme y despacha a sus patrullas a los alrededores de la ciudad mientras las pistas lo llevan una vez más al barrio gris.

Las puertas se abren de par en par, hombres armados atestan las casas... buscan... En una requisa encuentran una armadura imperial oculta en la casa de Artemys Rendar... dos días después es ejecutado. Una serie de arrestos repentinos azota el Barrio Gris, los guardias derriban las puertas y arrancan a los Dunmer de sus camas... Revyn Sadri es aprehendido fuera de su tienda, Malthyr Elenil es arrancado de su casa mientras cenaba con su familia... Aval Atheron es registrado en su puesto acusado de traición, los guardias encuentran azúcar lunar y varios anillos cuya procedencia no puede explicar. También se llevan a su hermana, Suvaris Atheron mientras trabaja para Torbjorn Escudo Roto, sin ningún cargo ademas de su piel... En una ultima redada a la casa Atheron, Faryl Atheron es arrestado, ni siquiera se resiste y obedece con calma.

Una red de pequeños túneles se descubre bajo el barrio gris conectando algunas de las casas al Garito de la Esquina de Nueva Gnisis. Se encuentran piezas de oro y mapas, y docenas de cartas... los prisioneros son llevados a interrogarse... Pequeños niños de ojos rojizos observan con temor la marcha de los guardias...

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por Zuna Stormcloak el Jue Mar 21, 2013 5:09 pm

Los guardias entran en el Palacio, el jarl esperaba sentado en su trono.

- Jarl Ulfric, no hemos encontrado a Ragnar, pero tenemos sospechosos. - dijo la oficial.
- Llevadlos a la prisión. Mañana se les interrogará. - contestó Ulfric.

Zuna hizo una seña con la mano, los soldados se llevaron a los cuatro prisioneros. Despues se acercó al trono.

- Mi jarl... Si no le importa, voy a descansar, ha sido un largo dia.
- Como quieras. Descansa bien. Ya hablaremos mañana. - contestó Ulfric.
- Gracias.

Zuna se retiró y fue a dormir.
Abrió los ojos, ya había amanecido, tenía que interrogar a los prisioneros. Bajó las escaleras. Allí estaba el jarl.

- Jarl Ulfric... Voy a interrogar a los prisioneros. - dijo Zuna. Se giró y comenzó a andar hacia la prisión.
- No. - dijo Ulfric. Zuna se paró en seco, se giró y miró al jarl.
- ¿Por qué? - la expresión de la oficial cambió a seria.
- No vas a ser tu quien los interrogue.
- No entiendo... Dame una razón. Fui yo y mis soldados quienes encontramos a esos prisioneros.
- Lo sé, pero tengo otra misión para tí. Irás al campamento de Falkreath...
- ¿Para qué? - interrumpió Zuna. - Allí no voy a hacer nada.
- Harás. Irás y esperarás, es una orden.
- Uhmmmm.... Como... desee... - dijo Zuna. - Partiré en una hora...

Pasada una hora cumplió lo que le dijo al jarl, subida en su caballo negro, partió hacia el campamento de Falkreath.

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por Elias Runblade el Sáb Mar 23, 2013 8:02 pm

Oscuridad eterna, gritos de horror y locura, los sueños azotan a aquel que escucha y no habla. Las pesadillas se ciernen sobre el oyente. Terribles sueños que lo mancillan y lo destrozan. No ve, no escucha. Solo siente, siente como partes de el se arrancan y son llevadas lejos, como le cercenan pedazo por pedazo su carne. Y entonces el silencio se rompe. Así como la oscuridad.

-Mi oyente...- Dice una voz rasposa y anciana, proveniente de una mujer- mi niño...

La oscuridad lo acoje en sus brazos, lo mese para que se duerma y deje de gritar y llorar como un bebe que necesita a otros... no dura mucho.

Una luz roja y destellante lo perfora, siente placer, siente ese liquido vital rojizo corriendo le por la boca.

-Tu me debes todo a mi- Esta vez, la voz no es rasposa, si no potente y sádica, de un hombre que parece llevar un tono sarcástico- Tu me debes todo a mi- repite sin cansarse- Llegó la hora de que pagues lo que me debes, sacia tu sed, cumple con tu parte del trato. Sirveme a mi...- Y entonces la sangre y la oscuridad se juntan, transformándose en una sola cosa, con manos semejantes a garras araña, desgarra, cercena, corta, destruye. Colmillos enormes atraviesan cuellos, y la sangre... la sangre esta por doquier, entre gritos terribles solo logra ver oscuridad...

-¡Noooo!- la voz rasposa de la madre noche que resuena en su mente se acalla por los sonidos infernales que le rodean.

El elfo oscuro se levanta, abriendo los ojos de par en par. Algo le molesta en la boca... y es entonces cuando nota que sus colmillos estan mas grandes, que siente las piernas y los brazos mas fuertes. Sus uñas de color negro se asemejan ahora a garras salidas del mismo infierno... puede sentir la escencia de todo lo que esta a su alrededor, todo lo vivo, los latidos del corazón... la sangre que fluye desde los dedos de sus pies hasta su cabeza, puede sentirlo todo.

Pero entonces recuerdos azotan su mente, Los carmesis... el otro culto que la Hermandad oscura creyó destruir hace mucho, y del cual solo el sobrevivió. Recuerda su herencia prohibida, la sangre debe derramarse para Sithis, no beberse, no puede beberse, el oscuro padre no quiere eso...

Pero entonces mira a su alrededor atento. ¿Donde está? Atónito y sorprendido por primera vez en muchos años, observa su cuerpo prácticamente desnudo y lleno de sangre, observa la escena terrible que lo rodea...
Un festín de cuerpos mutilados y arrugados, de los cuales ha absorbido su sangre hasta dejarlos secos.
Son decenas... y esta al descubierto. Un silencio atroz permanece en el lugar, y así, descubre que sus sentidos se agudizan, botas golpean la nieve y una extraña luz le hace entrecerrar los ojos. Puede sentir las antorchas cerca, el sonido de las cotas de malla sacudiendose mientras guardias corren, pero no, no hacia el. Huyen, huyen de algo tan atroz, tan terrible que solo unos el mas loco y valiente de los mortales se atrevería a enfrentar.

Vuelve a mirar sus manos... y es entonces cuando una voz que no reconoce le llama... le susurra.

-Llego la hora... de que yo te dé mi regalo...


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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por Zuna Stormcloak el Dom Mar 24, 2013 12:14 pm

----------------- Urduin ------------------------

Habían pasado los días, ya se encontraban en Bruma. Montaron el campamento a las afueras de la ciudad, debían descansar aquella noche, por que al día siguiente ascenderían por las enormes Montañas de Jerall. La última vez que Urduin las cruzó fue hace unos 20 años con su mujer, pensando en sus hijos, rezando por ellos, por que estuviesen bien en Ventalia.
Su mejor amigo estaba sentado junto a él, calentandose con el fuego, Groat era un hombre fuerte. Había servido a la legión durante toda su vida, era imperial. Nunca se rendía ante sus enemigos, le encantaba luchar y quería morir haciendo eso.
Urduin no sabía lo que iba a pasar, que iba a hacer, como iba a deshacerse del imperio para ir a buscarles. Se dejaría llevar, pero veía como el tiempo lo consumía. No les veía desde hace unos 20 años.
- Por fin vas a ver de nuevo Skyrim, ¿eh Urduin? - dijo Groat tocándole el hombro.
- Si... - contestó el nórdico.
- ¿Es que no estas feliz? ¿Ocurre algo? Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, amigo mío.
- Escucha, necesito ir a Ventalia, sea como sea. No puedo irme asi como si nada, el imperio me atraparía. Necesito alguna idea de como ir. - Urduin bajó la voz.
- ¿Desertar?
- No. Simplemente ir a Ventalia para dar un mensaje.
- Sabes que estoy a tu lado, Urduin. Pero si lo intentas hacer te arrestarán, el imperio y los Capas de la Tormenta.
- Groat... Esto es muy importante para mí, necesito que me ayudes y...
- No lo intentes. - interrumpió un soldado que guardaba una tienda de campaña. - Mi primo probó suerte a ver si podía sacar de Riften a su hermano, lo arrestarón los Capas de la Tormenta, le llevaron a un fuerte, le cortaron la cabeza y la pusieron en una pica. Me llamo Yort. No te preocupes, no le contaré a nadie tus planes.
- Yo soy Groat, él es Urduin.
- Dime, Urduin. ¿Para qué quieres ir a Ventalia? - Yort se sentó junto al fuego.
- Cosas mías... - contestó Urduin levantandose. - No le contéis esto a nadie. Adios.

Urduin entró a su pequeña tienda de campaña, se tumbó en el saco de dormir e intento conciliar el sueño.
A la mañana siguiente comenzaron a subir las Montañas de Jerall. La nieve les golpeaba en la cara, apenas podían hablar. Groat fue riendo todo el camino, no podía parar de mirar las caras de sus compañeros.
Por fin, los bosques de la región de Falkreath se veían en la lejanía. Cuando comenzaron a adentrarse en el bosque el general paró, se dió la vuelta y se dirigió a sus soldados.

- ¡Escuchadme! ¡Ya estamos en Skyrim! ¡Nos han enviado para derrotar a esos rebeldes Capas de la Tormenta! ¡Y eso es lo que haremos! ¡Somos fuertes, y venceremos!

Seguidamente los soldados gritaron animandose unos a otros.


-------------------- Zuna --------------------

El silencio se comenzaba alzar en el campamento. Los soldados seguían con sus tareas, pero todos parados y en silencio, escuchando. Gritos...
Tres soldados escuchaban muy atentamente, uno de ellos hizo una seña a sus compañeros, caminaron hasta la tienda de campaña del oficial. Una mujer de cabello rubio-moreno escuchaba, con los ojos cerrados y las manos apolladas en la mesa del mapa, cuando los soldados entraron.

- Mi señora... Zuna... Esos grit... - dijo uno de los soldados cuando la oficial interrumpió levantando su mano derecha en señal del silencio.

Minutos despues los gritos cesaron. Zuna abrió los ojos, los soldados aún estaban delante suya. Pensó durante un breve momento.

- Quiero saber de donde vienen esos gritos. Enviad a nuestros exploradores, a los mejores. Ya sabéis quienes son. Que no tarden mas de un día. Necesito saberlo rápido. - ordenó la oficial.
- Por supuesto, oficial.

Rápidamente los exploradores se pusieron en marcha. Tres hombres y dos mujeres, los mejores exploradores de los Capas de la Tormenta, siempre cumplían, siempre a tiempo, y siempre lo conseguían. Su secreto era la magia y el camuflaje.
Corrieron entre los árboles, separados unos 10 metros. Sus trajes eran completamente camuflados, serían invisibles para el enemigo. De los tres hombres, dos eran magos, usaban el poder de detectar vida, y podían perfectamente encontrar todo signo vital alrededor suyo, una de las mujeres tambien poseía ese poder. La otra mujer era experta en camuflaje. El hombre restante trepaba los árboles con mucha facilidad y podía contar a los enemigos en poco tiempo.
Horas despues volvieron al campamento, entraron en la tienda de la oficial.

- Ya está, oficial. - dijo uno de ellos.
- ¿Y bien?...
- Veamos... Son soldados imperiales, parece van de camino a Falkreath, pero no son mas de 100. - informó la mujer maga. Zuna pensó durante unos segundos.
- Podemos con ellos. - la oficial salió de la tienda de campaña, seguida de los exploradores. Se acercó a uno de sus mas leales soldados. - Son imperiales, vamos a atacarlos. Nosotros somos 300, ellos 100. El plan será el siguiente: 50 soldados se quedarán cuidando el campamento, si necesitamos refuerzos se les avisará. Mientras otros 50 iremos a amboscarles, con esa trampa se entetendrán, entonces el resto de soldados les atacará. Tu te quedarás aquí con esos 50. Si se te avisa, lleva a los soldados a la batalla.
- Por supuesto, mi señora. - se dirigió hacia un grupo de 50 soldados. - Vosotros conmigo, nos quedaremos aquí.
- Bien. Quiero cincuenta soldados, venid conmigo. Los demás vendréis cerca, cuando los cincuenta embosquemos a los imperiales los demás atacaréis. ¿Entendido? - dijo Zuna. - Los cincuenta, seguidme. El resto venid 5 minutos detrás de nosotros.

Los cincuenta soldados y Zuna comenzaron a caminar. Algunos de ellos subieron a los árboles junto a su oficial. Los soldados se desplegaron en la zona de la emboscada: tumbados en el suelo, entre arbustos, en los árboles, escondidos entre rocas. Mientras tanto el resto esperaban a oir los gritos de la emboscada. Zuna sabía que esto era peligroso, se arriesgaba a perder bastantes soldados durante la emboscada, pero todo dependia de la rapidez con la que actuaría el resto.
Los imperiales comenzaron a llegar al lugar de la emboscada. Pasaron por debajo del árbol en el que estaba la oficial.

- ¡¡¡AHORA!!! - gritó la oficial. Dió un salto y cayó sobre el general, a quien clavó la espada en el cuello.

Entre gritos los soldados Capa de la Tormenta saltaron de sus escondites y comenzaron a matar a los imperiales. Zuna avanzó, ataque por la izquierda, se defendió con su escudo y clavo la espada en el estómago. El resto de los rebeldes llegó en poco tiempo.


------------------- Urduin ---------------------

(esta parte verdaderamente merece que la leáis mientras escucháis esto: https://www.youtube.com/watch?v=lpqyy4fQ5CA yo mientras lo escribía lo estaba escuchando, lo lei tambien mientras lo escuchaba y a mi ritmo de lectura, concuerda el minuto 1:08 con el parrafo 9, y queda super epico : P)


Se defendía como podía. Asestaba golpes con la maza a lo loco, no podía pensar, emboscada Capa de la Tormenta, iba a morir allí.

- ¿Quereis morir rebeldes? Ja ja ja ja. - rió Groat mientras mataba a los soldados nórdicos.

Yort miró a Urduin.

- ¡Corre, Urduin! ¡Vete! ¡Intenta llegar a Ventalia! ¡Separarte de el imperio no será un problema! ¡Creerán que has muerto! - gritaba Yort entre la batalla. - Si corres ahora podrás... - una flecha atravesó la espalda de Yort. Calló de rodillas, con los ojos perdidos en la nada. Urduin corrió y le sujetó, le dejó en el suelo. No podía pensar mucho mas. Era el momento perfecto para huir.
Se levantó y comenzó a correr, esquivando todos los golpes de los Capas de la Tormenta, o casi todos. Zuna vió como huia, corrió detrás de él. Persecución en el bosque, esquivando los árboles para atrapar al imperial. Urduin escogió el mal camino, se encontró de frente con una montaña. Miró por donde podía escalar, por dónde huir.

- Cobarde. - dijo la oficial parandose en seco unos metros detrás de Urduin.

El imperial no se giró. Estaba muy nervioso, pero dentro de él, esa voz le sonaba.

- Tus compañeros han muerto, y tu serás el siguiente... - la voz de Zuna se tornaba a oscura.
- Déjame ir, no quiero luchar más. - pidió Urduin. Se giró. No reconoció a primera vista a la oficial, pero recordaba su cara. Abrió los ojos sorprendido. Una lágrima cayó por su mejila. - ¿Zuna?

La oficial no le reconoció, pero la furia se notaba en su cara. No se imaginaba que Ulfric la hubiese enviado a Falkreath, pero esto ya no le resultaba aburrido. El campamento lo era, pero perseguir a un mísero soldado imperial por medio del bosque era divertido, ella sabía que lo iba a atrapar. Zuna gruñó enseñando los dientes, y se lanzó hacia Urduin. Intentó asestarle un golpe en el hombro, pero Urduin pudo pararlo con su escudo. Dió un golpe a la mano de la oficial, la espada de acero calló al suelo.

- ¡No quiero hacerte daño! - gritó Urduin.
- ¡ARGHH! - Zuna volvió a lanzarse contra el imperial, esta vez sin arma, pero con escudo.

Agarró la mano derecha de Urduin, en la que sujetaba la maza, y le dió con la rodilla en las costillas, lo empujó a las rocas. Urduin calló de espaldas. Zuna detrás de él. La nórdica consiguió arrancar la maza de la mano del imperial. Comenzó a dar golpes con ella a Urduin mientras este se protegía con el escudo. El nórdico la agarró del hombro y la dió una patada en el torso. Calló hacia atrás, se levantó, y uso el escudo para defenderse. Daba pasos cortos, sin quitar la mirada a su rival. Urduin se puso en pie.

- ¿Por qué haces esto? - preguntó con una costosa respiración.
- Por que debo...

Zuna corrió hacia Urduin con el escudo cubriéndole el pecho y gran parte de la cara. Golpeó a Urduin, el escudo del nórdico voló por los aires. En menos de cinco segundos recibió otro golpe de escudo, esta vez nada lo protegió, le pegó directo en la cara. Urduin calló, miró el cielo, nublado, ¡cómo amaba esos dias!, le encantaba Venalia cubierta por las nubes mientras él estaba de guardia. La oficial se acercó, vió como la sangre emanaba de la parte izquierda de la cara del imperial. Le agarró de la ropa que le rodeaba el cuello y le levanto hacia ella.

- Vas a morir aquí.

Lo lanzó hacia las rocas. Urduin comenzó a marearse. Lo último que vió antes de cerrar los ojos fue a la oficial llendose del lugar.

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por J.P el Lun Mar 25, 2013 1:00 pm

EDITADO: por error falto la primera mitad del texto

La noche había ahogado lentamente la calles de Ventalia, aún flotaba en el aire el espectro del frio glacial emanando de cara rincón a todo lo largo del Río Blanco... En huecos de sombras dormían los mendigos olvidados, los mercaderes cerraban sus tiendas y los guardias se arrebujaban en sus mantos, helados sobre los muros...

En algún oscuro rincón de las mazmorras el Dunmer gimió de dolor... Lo hizo en voz baja, como una concesión de si mismo pero no lo suficientemente audible para que alguien se enterase. Los hierros ya se enfriaban en los pebeteros, solo un guardia queda vigilandolos en la mazmorra. El amanecer revelaría su destino final cuando el Jarl de Ventalia en persona se encontrase frente a ellos.

Ni siquiera recordaría su viaje al amanecer... solo sensaciones y recuerdos aislados. El desaparecer de la presión de los grilletes, caminar sobre pasillos de piedra húmeda... el frío de la roca bajo sus pies... calma... sus ojos entrecerrados, la piedra muerta le transmite su calma mineral a través de sus pies descalzos. Cierra los ojos y sonríe irónicamente, ha ganado tiempo, y es todo lo que necesitaba... Faryl Atheron está en paz.

Abrió los ojos lentamente al sentir el viento helado en su rostro y de inmediato supo dónde estaba. Reconoció los estandartes, las grandes antorchas y las columnas de piedra y al hombre poderoso de mirada feroz apoyado en su hacha... Las manos fuertes de un guardia los obligaron a enderezarse dolorosamente mientras sus ojos se paseaban en la multitud... Ciudadanos y viajeros y rostros conocidos de pieles grises. Era su ejecución.

- Ambarys Rendar; Aval Atheron; Faryl Atheron; Survalis Atheron; Malthyr Elenil; Revyn Sadri... Ciudadanos de Ventalia, se los acusa de traición, conspiración y el encubrimiento de un criminal declarado enemigo de la ciudad - Dijo en voz alta y clara el guardia a sus espaldas - Se encuentran ahora presentes ante Jarl Ulfric Capa de Tormenta, hijo de Sigfried Capa de Tormenta "El Oso de la Marca Oriental", Señor de Ventalia. -

- Dunmer, han traicionado a su ciudad, y a las gentes que les otorgan refugio tras sus murallas - dijo el rey en voz clara y potente - se los acusa de espionaje y conspiración... alta traición a su pueblo, que por ley les concede... -

- Todos sabemos lo que van a decir - interrumpió un elfo dando un paso al frente. Al instante los guardias lo detuvieron torciendo sus brazos sobre su espalda, derribándole de inmediato... pese al dolor continuó hablando con su rostro aplastado contra el suelo - ¡Una muerte limpia! ¡como si fuese noble el ejecutar a un hombre por seguir un ideal! - gritó - Mi nombre es Faryl Atheron, hijo de Aeryl... Nacido en Ventalia, "mi rey"... ¡Esta también es mi tierra! -

- Suéltenlo - ordeno el Jarl, al instante sus hombres obedecen -

- Jarl Ulfric - continuó el elfo enderezándose - Es nuestra tierra, y lo que ustedes acusan de "traición", para mi es servicio... Yo nací aquí, he vivido en esta tierra toda mi vida, he visto los retoños crecer en la escarcha y he soportado sus inviernos tanto como cualquier nórdico. ¡Mis hijos nacieron aquí!. ¡También es nuestra tierra!-

- ¡Como te atreves a hablar así! - Interrumpió un hombre desde la multitud - Ustedes los pieles grises insultan nuestra tierra con su presencia, no son mas que criminales, escoria diría yo - varias personas entre la multitud hicieron eco de sus palabras profiriendo insultos hacia los elfos...- Viven aquí dentro de nuestras murallas, gozando de nuestra protección y por si fuera poco se reclaman ciudadanos... ¿pero que han hecho por nosotros? ¡Nada! se niegan a luchar por los capas de tormenta, espían, conspiran... No son más que parásitos y por si fuera poco tú Faryl Atheron, ¡tú y tu maldita familia ocultaron al hombre que casi asesina a mi hermano! -

- Silencio - Ordeno con fuerza la voz del Jarl y súbitamente todos callaron - Es suficiente Rolff - Luego se dirigió a los elfos - Las cosas se pondrán mas duras para los Dunmer en Ventalia... habrá mucho sufrimiento en cada hogar... Pero pueden evitarlo, pueden ahorrarle a sus familias el tener otra vez soldados en sus casas, pueden evitar otros arrestos. Solo tienen que colaborar, hay información que se negaron a entregar en las mazmorras, esta es su ultima oportunidad. -

- Ragnar Haraldsson, ¿verdad? - respondió el dunmer, ahora obligado a ponerse de rodillas por los guardias - Te lo diré solo porque sé que no eres un hombre que amenaza en vano, Jarl Ulfric. Seis días... ese es el tiempo que te lleva de ventaja, pero no te preocupes. Volverá, y traerá la tormenta consigo -

- ¿Por que lo ayudaste? - respondió Ulfric mientras se acercaba portando su hacha - ¿Que ganas de arriesgarte? mas vale que tu respuesta sea sincera. -

- Porque él puede hacerlo - dijo mirándolo a los ojos desafiante - tengo fe en ello, creo que puede hacerlo, creo que un solo hombre puede cambiar este mundo, un hombre puede convertirse en esperanza para otros. Lo sabes bien, yo no he liberado a un criminal... he liberado a una leyenda -

- mmm... sé que me mentirás si te pregunto hacia donde fue, seguramente me enviarías en dirección opuesta. A llegado su hora Dunmer...¡Espadas! -

Al instante los dunmer oyen el silbido de las espadas desenvainándose a sus espaldas, la multitud grita y clama por su muerte... o casi todos, una piedra vuela desde algún rincón, las voces del Barrio gris se hacen oír con furia... "Asesinos"... "Cobardes"... "Tirano"... "También es nuestra tierra"... sus voces en una melopea acompasada de gritos y maldiciones que hace vibrar los muros.

La tensión de años estalla, los dunmer arrojan piedras que rebotan contra los yelmos y escudos de los guardias. Los nórdicos enfurecidos se lanzan sobre ellos. Se desenfundan espadas y cuchillos y la lucha se vuelve atroz mientras los guardias intentan controlar el caos. El Jarl observa con su mirada tranquila, para sus adentros sabia que tarde o temprano sucedería. Con secas ordenes organizó a su guardia, un muró de escudos separa a los grupos. La primera espada cae sobre la nuca de Suvaris Atheron, y toda la multitud parece enloquecer, los dunmer luchan con mas fuerza, los nórdicos reclaman su sangre... los guardias avanzan empujándolos con sus escudos... muchos mueren pisoteados, hay heridos y el terror se vuelve palpable... Aval Atheron es ejecutado. Un hechicero dunmer arroja fuego sobre la guardia, un nórdico le sale al encuentro con su hacha. La sangre vuela como un manto al viento.

El Jarl da la orden a su guardia de reprimir la lucha al tiempo que Malthyr Elenil y Revyn Sadri son ejecutados entre gritos y suplicas. Los guardias avanzan...

- ¡Muerte a Ulfric! ¡Muerte al asesino del rey! - gritó la voz de Ambarys Rendar tan fuerte que las venas de su cuello parecieron a punto de estallar - ¡Eres un tirano y un traidor! ¡Muerte a Ulfric, muerte a los capas de tormenta! -

La espada cayó veloz sobre él. Los dunmer ya no luchan, el miedo a las espadas de la guardia pudo más que su rencor y son obligados a regresar a sus casas. Muchos son arrestados o su sangre se derrama formando riachuelos entre las lozas de piedra... El prisionero y el rey se enfrentan otra vez con miradas calmadas de hombres que conocen sus destinos.

- Un solo hombre a causado esto - dijo el rey apoyado sobre su hacha -

- Un solo hombre - respondió el dunmer sonriendo - Cuídate de los hombres, Jarl Ulfric. No eres el único capaz de cambiar el mundo -

- Te sorprenderás dunmer, pero hoy he llegado a respetarte - dijo levantando su hacha por encima de su hombro - Tanto como para ejecutarte yo mismo, solo quiero que sepas que no habrá rencor para con tu familia, y tendrán mi protección... es el premio de tu valor -

- Entonces puedo morir en paz - respondió el elfo cerrando sus ojos - Pese a mi odio siempre te he admirado, Ulfric... Solo déjame darte un consejo... No busques a ese hombre, su estandarte es un gran cuervo sobre un cielo rojo de sangre... Y eso es lo que es él, un gran cuervo que podría arrancarte los ojos... Adelante, no llegaré al otro mundo arrepintiéndome -

- Te saludo, Faryl Atheron... -

El hacha cayó pesadamente sobre su rostro y su sangre marcó el rostro de un rey. A partir de ese día Ventalia jamás seria la misma. Esa noche el Barrio gris se cierra y las patrullas se vuelven un yugo que ahoga a cada hombre mujer y niño. La ciudad respira aliviada al conocer la verdad. Más tropas se ponen en marcha, hay una guerra que luchar. Patrullas de jinetes armados vuelan como saetas en los campos nevados alrededor de la ciudad y a todo lo largo y ancho del Río Blanco. Exploradores pululan en los bosques cazando a un hombre... Y un rey medita en su palacio observando al mundo temblar bajo sus pies.

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por Zuna Stormcloak el Lun Mar 25, 2013 3:15 pm

---------------- Zuna ----------------

La noche calló sobre el campamento. La oficial no volvía. Revisaron los cuerpos de la emboscada, pero ella no estaba ahí.
- Habrá perseguido a algun imperial. - comentó un soldado.
- ¿Y si la han capturado?
- ¿Y si es una trampa, y en verdad solo querían eso?

El miedo se apoderaba de muchos de los soldados, pero entonces una figura apareció a lo lejos, una figura entre las sombras. Varios soldados cargaron sus arcos y apuntaron, entonces la vieron. La oficial por fin volvía, tenía una herida en la boca, probablemente se la hubiera hecho en la batalla.
- ¿Dónde ha estado? - preguntó un soldado.
- Persiguiendo a un imperial. - contestó la oficial. No sabía por qué, pero el hombre al que había perseguido le recordaba a alguien.

Sin decir nada mas fue a descansar. Tenía demasiado sueño.
Por alguna razón esa noche soñó con Ventalia, con su hermano, su padre, su madre y su perro. Era por la tarde, y como cada día a esa hora, salía con su familia a pasear por Ventalia. En ese momento su padre la llevaba de la mano, ella tenía 6 años. Su perro siempre iba delante, pero de vez en cuando se daba la vuelta y la lamía la cara. Su madre decidió volver a casa, pronto seria hora de cenar y tenía que preparar la comida, su hermano la acompañaba. El padre de Zuna la llevó por el Barrio Gris, cada día le repetia los nombres de los elfos, con desprecio. Su padre era guardia de Ventalia, y jamás dejaba que los elfos se acercaran a su hija.
- Ese se llama Sadri. Vende cosas. - le dijo su padre con desprecio. - No te acerques a él nunca, es mala persona.
Subieron a los muros de Ventalia, el frío se notaba.
- ¿Ves allí? Esa es la estatua de Azura.
- ¿Quién es?
- Una princesa daédrica. ¿Quieres que vayamos? - preguntó su padre. Zuna asintió.
Las puertas de la ciudad se abrieron y ambos salieron. Era peligroso ir, mas aun mientras atardecía, pero tenían a Grup, su perro de caza, y su padre iba armado, no corrían mucho peligro, salvo por los lobos. Fueron a ver la estatua de Azura. Era enorme, Zuna no la recordaba del todo bien, sabía que sostenía algo en sus manos. Su padre se sentó en un banco junto a su hija. Hablaron durante un buen rato mientras su perro jugaba con la nieve. Zuna admiraba a su padre. Entonces el sueño comenzó a tornarse oscuro; el perro dejo de jugar, le aparecieron unos colmillos muy afilados en la boca, los ojos se enrojecieron y brillaron, su piel se hizo negra, y la sangre le resbalaba por la boca. Aparecieron cinco lobos. Atacaron a su padre, él se defendió como pudo. Le mordieron un brazo, luego una pierna, callo al suelo, comenzaron a devorarle. Entonces Grup saltó hacia Zuna con la boca abierta...
Por fin despertó, el sudor le corria por la frente, odiaba soñar esas cosas. Aquel hombre... Se levantó y fue fuera de su tienda de campaña. Hacía frío, se sentó junto a los soldados despiertos al lado del fuego.
- Oficial.. ¿qué es lo que vamos a hacer aquí? No logro entender por que el jarl nos ha enviado. - dijo uno de ellos.
- Yo tampoco lo sé. - contestó Zuna.

Cuando el sol salió, Zuna tomó un papel y comenzó a escribir:

"Estimado jarl Ulfric:

Me enviaste aquí sin saber que tenía que hacer. Los demás soldados estan confusos y tampoco lo saben, están nerviosos. Mas que nada, le enviaba esta carta para informarle de algo que pasó ayer mismo. Oímos gritos, envié a los exploradores y volvieron diciendo que eran imperiales. Los emboscamos, los matamos a todos. Parecía que se dirigían a la capital de la comarca. No ha quedado ninguno vivo, espero órdenes.

Zuna."


Llamó a uno de los mensajeros y le dió el papel para entregárselo a Ulfric Capa de la Tormenta.
Un día despues llegó la respuesta. Ulfric ordenaba volver a Ventalia a Zuna y a unos cuantos soldados. El jarl entendía lo aburrido que se hacía estar en un campamento sin que nadie diese órdenes, además, solo envió a Zuna allí para que se despejara un poco de lo que ocurrió con Ragnar.


---------------- Urduin ----------------

Cuando abrió los ojos lo único que vió fue el cielo al que hacia unas horas miró. Le dolía todo, se levantó como pudo, pero calló de rodillas, aún estaba mareado. Se agarró a las rocas, le costaba sostenerse de pie, pero si podía apoyarse en algún lugar quizas llegase a Carrera Blanca. Escuchó algo detrás de él, algo o alguien calló de los árboles.
- Vaya, vaya, vaya... ¿Qué tenemos aquí? - dijo un bandido.

Urduin miró hacia atrás.
- Oh, no... - suspiró.
- Jeark. - dijo el bandido a alguien que se encontraba en esa zona. Despues hizo una seña.

Urduin recibió un golpe que lo dejo inconsciente, otra vez...

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por J.P el Dom Abr 14, 2013 6:24 am

Desde las rocas apoyado sobre el astil de su lanza contempló la interminable llanura helada que se extendía ante él, lechosa bajo la luz de la una, muerta bajo un cielo acribillado de estrellas limpias y puras como diamantes. Todo estaba silencioso y hasta el viento se había detenido, como devorado por la nieve eterna. Hibernalía. Estepas congeladas, tierra del hambre y el frío donde moran los "volkihar". Tierras crueles apuñaladas de vientos implacables que parecen arrastrar tras sí la agonía de las almas muertas en esa travesía de desesperanza.

Atrás había quedado la ciudad de piedra. Siguiendo el Río Blanco hacia el Este un grupo de guerreros dunmer le esperaban, no se acercaron, midiéndose desde la distancia con un mensaje entregado en una flecha. Había cumplido con su palabra, con un hondear de su estandarte los dunmer desaparecieron en la nieve. Ahora se encontraba a kilómetros de Ventalia, oculto en las heladas costas del Mar de los Fantasmas...

El gran jabalí escarbó la nieve con las patas, gruñendo coléricamente. Tenía hambre y trataba de encontrar raíces enterradas, olvidadas por sus congéneres. No era el único hambriento. El invierno eterno era espantoso y todas las criaturas buscaban desesperadamente alimentos. Animales, hombres y demás...

De pronto alzó la cabeza. No había viento pero su instinto le prevenía que algo extraño ocurría. Otro animal hubiera huido enseguida pero el jabalí es un animal estúpido. El nórdico conocía esa estupidez y sabia como actuar. Se inmovilizó y esperó pacientemente hasta ver a la bestia bajar la cabeza otra vez y continuar escarbando. Recién entonces alzó la tremenda lanza de punta de hierro... y con un movimiento veloz se lanzó sobre él. El jabalí murió lanzando un chillido que estremeció el bosque. El golpe fue tan tremendo que lo clavó contra la tierra helada. Aún luchando por su vida cuando uno de los pies del nórdico le aplastaba la garganta contra la nieve... Por fin, con una sacudida final se inmovilizó...

Pronto el nórdico ya estaba sobré él, cortando enormes trozos de carne y arrancando la piel de sus músculos aún latientes entre gruñidos y el rasposo sonido de su cuchillo de caza. Llevaba días sin comer, desde que entregara su mensaje y estaba casi frenético de hambre. Pero sabía que no podía perder el tiempo. El invierno eterno es brutal y los lobos siempre están hambrientos...

Fue como si su pensamiento los hubiera invocado. Un fúnebre aullido corrió sobre los bosques helados. De repente se encontró de pie sujetando con fuerza el astil de su lanza y olfateando el aire... Todas las fieras temen al lobo hambriento, y los nórdicos no son una excepción. Vaciló, un gran silencio se había producido de pronto en su mente, el instinto puro despertando. El nórdico sabía de lobos. Incluso él temía su furor y sus colmillos... Una vez mas olfateo el viento... lejanos aullidos resuenan en el norte.

De pie con su lanza firme en sus manos observa a su alrededor... escucha el aullido de un lobo perdido... ¿perdido?...¿buscando?... recuerda las lecciones de su infancia. Un aullido corto y poderoso, pero cortado al final. "Te ha encontrado" piensa mientras con un gruñido cavernoso desnuda sus dientes como una fiera... "muévete".

Un gran coro de aullidos responde a su llamado, patas veloces remueven la nieve. Súbitamente echó a correr, con el aullido de los lobos a sus espaldas... más cerca... corre, sus piernas parecen cobrar una fuerza sobrehumana, el trote se convierte en una carrera desenfrenada saltando por encima de colosales árboles caídos y flanqueando con agilidad prodigiosa barrancos de pesadilla... los lobos se acercan.

El tiempo parece detenerse en la huida salvaje, el nórdico vuela sobre la nieve como un ciervo galopando y desaparece entre bosques helados. De repente siente un escalofrío... Un jadeo casi inaudible lo clavó en su sitio y le hizo volver la cabeza. Los lobos estaban allí... De repente el filo del bosque se llenó de una nueva vegetación peluda y oscura, hubo aullidos y sombras peludas emergiendo de las nieves con sus ojos rojizos reluciendo como brazas ardientes... Lentamente un anillo de muerte comenzaba a cerrarse a su alrededor.


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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por Zuna Stormcloak el Dom Abr 14, 2013 6:27 am

Antes de leer lo siguiente quiero decir que en este post no he respetado los tiempos, basicamente por que comenze a escribirlo en mi movil mientras esperaba para entrar a clase y queria que fuese una historia sin nombre y sin nada mas, pero se me ocurrieron cosas y como mucho escribire 4 o 5 post sobre este. El nombre del personaje no lo mencionare hasta que sea el momento, no es ni Urduin ni Zuna, lo sabreis a su momento.



_______________________________________


Se despertó dentro de una cabaña. Llevaba cinco días ahí dentro, tumbado en una cama, recuperandose de sus heridas. Un anciano se acercó a él.

- Ah, ya has despertado... - dijo el hombre mayor. - ¿Como te sientes?

Él gruñó, miró a su alrededor y agarró la daga que había en la mesilla de noche, se levantó y se la clavó al anciano en el pecho.

- Maldito viejo...

Sentado en la cama pensó en todo lo que habia ocurrido. Cerró los ojos, vió todo: flechas cruzandose, sus compañeros muriendo, él gritando mientras el enemigo caía sobre ellos, y... ese hombre... ¿cómo se llamaba? Tenía unos cincuenta años, era nórdico... Su nombre empezaba por O, o por U... No, empezaba por T... No lo recordaba, ni siquiera recordaba como se llamaba su amigo. Era mejor salir de ahí y volver a la Ciudad Imperial.
según iba caminando recordaba mas, mucho mas, pero en ningun momento el nombre de su compañero. Sabía que era importante para él, pero no consiguió recordarlo.
Las noticias ya habían llegado a la Ciudad Imperial, el Imperio mantiene Falkreath a pesar de la presión de los Capas de la Tormenta, una emboscada de los Capas de la Tormenta termina con los 100 soldados imperiales que se dirigian a Markath, muere uno de los rehenes Imperiales a manos de los Capas de la Tormenta...

(Dias despues...)


Por fin podía ver las torres de la Ciudad Imperial a lo lejos, estaba cerca de casa. Entró y lo primero que encontró fueron un montón de caras conocidas, caras que le miraban, extrañados, se susurraban cosas mientras le miraban. Él seguía caminando, sin que le importase lo que decían sobre él.
Una mujer se le acercó y tiró de su brazo.

- ¿Dónde esta Ergnar? ¿Le conocías verdad? Fue a Markath y le emboscaron. ¿Está vivo? - gritaba la mujer con desesperación.

Entonces la gente comenzó a darse cuenta de quien era. Y se le comenzaron a acercar familias preguntando por sus conocidos. Querian saber si habían muerto en aquella emboscada que prontó él recordó.

- ¿Y mi esposo?
- ¿Dónde esta mi hijo?
- ¿Y mi padre? ¿Ha sobrevivido?

No lo soportaba mas. Apartó a la gente de su camino y comenzó a correr por los callejones de la Ciudad Imperial.
Cuando por fin parecía que se había deshecho de esa gente suspiró. Y vió a una mujer que llevaba a un niño de la mano. Un niño que parecía tener entre 7 y 10 años.

- ¡Dejadme en paz! ¡No sé nada de nadie! - gritó a la mujer.
- ¿Ni siquiera de Urduin? - preguntó ella.

Urduin... Ese era el nombre. ¡Ese era el nombre de su amigo! La mujer que lo preguntaba debía ser su esposa. Se sentó en un banco de piedra que había en ese callejón.

- Urduin... - susurró.
- ¿Sabes algo de él? - insistió la mujer.
- ¿Eres Learna?
- Si.
- Veo aún las escenas de la batalla. Las flechas casi rozandome. Los gritos. El chocar de las espadas... ¡Y a esos malditos Capas de la Tormenta! ¡Les odio! Vi a Urduin caer, ví como una oficial le mataba en el bosque. Él había huido, pero ella corrió tras él. Conversaron y entonces esa mujer Capa de la Tormenta le mató. Luego recibí un golpe de alguien y desperté en una cabaña de madera. No sé nada mas. Mataron a mi amigo... A mis compañeros... - relató él. - Lo siento mucho Learna. si hubiera podido habría parado a esa mujer. Apreciaba mucho a Urduin. - una lágrima calló por la mejilla de Learna.
- Gracias por decírmelo. Me imaginaba que esto iba a pasar. - dijo Learna mientras se daba la vuelta. - Adios.

Bajó la cabeza y se puso a caminar pensando en lo que le habia dicho a esa mujer. Era verdad, su amigo estaba muerto, o eso creía. No vió demasiado, pero con como esos Capas de la Tormenta les emboscaron sabía que esa oficial iba a matarle, ¿por que le dejaría vivir?

Horas despues volvió a la que recordaba su casa. Se le pasaron por la cabeza miles y miles de ideas para vengarse de esos Capas de la Tormenta. En los dias siguientes busco información sobre los oficiales, para encontrar a esa mujer que había asesinado a su amigo y matarla o hacerla sufrir.
Por fin encontró dentro de la casa donde guardaban los archivos imperiales (prohibida la entrada), los papeles donde aparecía esta mujer. El aspecto que recordaba se parecía muchísimo a como aparecía en los archivos. Estaban un tanto estropeados, tenían manchas y estaban un poco rotos, pero se notaba que lo habían escrito ese año y que nadie había mirado:

Nombre: Zuna R-----
Edad: 25
Lugar de nacimiento: Skyrim, Ventalia.
Posible localizacion: Toda la provincia de Skyrim.
Padre: U-----n ------
Madre: Learna -------
Información:
Actualmente oficial Capa de la Tormenta, al s---vicio del jarl Ulfric Capa de la Tormenta de Ve---alia. Apoya la rebelión de Skyrim y l---a en la Guerra Civil. Su padre f-- parte de la guardia de Sigfried Capa de l--- ------a y de su hijo, Ulfric Capa de la Tormenta, junto con quien luchó en diversas batallas, mas tarde fue a vivir a la Ciudad Imperial, dejando a Zuna y a Treath en Ventalia.
El herm--o de Zuna la enseñó, p--o por alguna razón desapareció y Ulfric cuidó de Zuna du----e unos años, enseñándola ---luso el gran pod--- del Thu'um.
Esta información se pudo sacar de la misma Zuna en la prisión de Soledad y de diferentes testigos y rehenes.
Pruebas:
Soledad: mue--e de un bardo por pa--e de la oficial Capa de la ----nta.
Captura a alg---os soldados de la Legión y obliga a que d--an los pla--- del Imp---o.
Muerte de soldados de la Legión. Se cree que fue parte de una batalla en la que esta mujer participó.
Proridad:
Al igual que Gal--- Puño de Piedra, seria con----ente atraparla lo antes ----ble para estar un paso mas cer--- de poner fin a la re---ión.


Ahí estaba... Su mente cada vez se distorsionaba mas. Los odiaba, odiaba a esos rebeldes, que habían matado a su amigo, a sus compañeros. Haría cualquier cosa para vengarles.

Pasaron los dias y se comenzó a volver loco. Se pasaba los dias planeando cosas. Consiguiendo libros de información de los rebeldes por todos los medios. Entonces se le ocurrió la forma perfecta de vengarse, matar a la familia de Zuna. Era una venganza, no para matar directamente a la oficial, si no para vengarse y que se sintiera como se sintió él.
La locura lo envolvía. Fue a casa de Learna por la tarde. Llamó a la puerta y ella abrió.

- ¿Qué quieres? - preguntó Learna.
- Hablar contigo. - dijo el con una sonrisa diabolica.
- Pasa.

Entró a la casa y se sentó en una silla. Learna le dió un poco de vino.

- Lo siento, pero no tengo mucho mas. La tienda no da para comprar muchas cosas. - dijo Learna. Él pareció ignorarla y cambió de tema.
- ¿Verdad que tu y Urduin teníais otros dos hijos?
- Ahhh... - la mujer no sabía que responder. Casi nadie lo sabía, nisiquiera su hijo pequeño. Decidió ser sincera, el hombre que tenía delante era amigo de Urduin. - Si, así es...
- ¿No te gustaría volver a verlos? - dijo él sonriendo.
- Pues la verdad es que sí, me encantaría.
- ¿Qué te parece si te llevo con ellos? Se donde están.
- ¿Harías eso por mí?
- Por tí y por Urduin, y por el pequeño. - dijo él. Learna asintió. - Bien, pues mañana podemos comenzar el viaje para que les veas. - se levantó y salió de la casa. - Mañana por la mañana estaos preparados.
- Muchas gracias. - dijo la mujer.

Él sonrió mientras se alejaba, no era consciente de su locura. Pero era venganza lo que queria, y lo que conseguiría...

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

Mensaje por Zuna Stormcloak el Miér Mayo 08, 2013 1:58 pm

Urduin---------


El sudor le corría por la frente. Estaba atado de pies y manos, notaba el fuego arder a un metro de él en su espalda.

- ¿Qué hacemos con él? - dijo una voz.
- Que trabaje para nosotros en la mina. Nos volveremos ricos. ¡Vamos! Muevete y metele en la mina. - contestó otra voz.

Agarraron a Urduin de los brazos y le dieron un empujón. Lo volvieron a levantar y le llevaron hacia una puerta un tanto oxidada. El bandido insertó la llave en la cerradura y abrió la puerta, que sonó aguda debido al óxido.
El bandido dirigió a Urduin hasta la parte central de la mina. Quitó las cuerdas de las manos y le ató una cadena de hierro al pie derecho y así no escaparía, le dio un pico y le obligó a picar los materiales que habia en la mina.
Pasaron muchos días. Urduin pensaba que eso nunca acabaría y jamás iba a llegar a Ventalia, entonces el suelo comenzó a temblar. El nórdico no se asustó, se sentó en el suelo y esperó. De pronto parte de la mina se derrumbó y vió una vía de escape. Pero aun tenía la cadena de hierro... Agarró el pico de nuevo y empezó a dar golpes a la cadena, haciendo que se rompiese, ¿cómo no se le habia ocurrido antes?
Salio por el agujero que habia hecho el derrumbe y vió al dragón tirando las torres del fuerte en el que estaba, quemando a los bandidos y matandolos. Se escondió y esperó al que el dragón desapareciese.
Minutos despues pudo ver un bandido muerto por la caída de una roca. No podía ir libremente por Skyrim con el uniforme imperial, asi que decidio cambiarse el traje por el de ese bandido.
Pronto estaria en Ventalia...

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Re: Viejo rol Skyrim parte I

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